Spring

04 abr
Spring
  • Fotógrafo: Abel Frances Quesada |
  • Editor: Calvin Dexter |
  • Categoría: Color, Paisaje

“Esta fotografía la hice desde el Parque del Cerro del Tío Pío, en Vallecas. Es una localización alucinante que muchos de nosotros hemos visto en anuncios, series y películas varias. Las vistas son impresionantes y se puede ver todo Madrid en una panorámica de más de 180 grados, con la sierra de fondo. Además, desde aquí se pueden identificar muy fácilmente los lugares más carismáticas de la ciudad.”

Con estas palabras nos empieza a describir Abel Frances Quesada el lugar en el que tomó la impactante fotografía que ilustra este artículo. Una foto que como el mismo Quesada nos cuenta, desató la locura en su cuenta de Flickr cuando fue vista por casi 7.000 personas en apenas seis días y más de 1.200 usuarios la marcaron como favorita en ese mismo período de tiempo.

Pero el lugar da para mucho más y así nos lo cuenta este fotógrafo afincado en Madrid: “Se puede ver la puesta de sol todos los días del año y es un sitio al que van multitud de personas para sentarse a disfrutar del maravilloso espectáculo que puede verse cada atardecer.”

“Paso muy a menudo por este lugar y habré sacado miles de fotos allí. Cuando algún conocido viene de visita a Madrid, siempre procuro enseñarles este sitio. Incluso he llevado a amigos que viven en la capital pero que nunca habían visitado esta localización. Y ese fue el caso el día que hice esta foto.”

Por las palabras de Quesada, no nos cabe ninguna duda que el Parque del Cerro del Tío Pío es un lugar idóneo para sacar buenas fotos, pero la imagen de este fotógrafo contó ese día con algunos elementos extra: “Después de un par de meses con el cielo despejado en Madrid, por fin aparecieron las nubes. Pero no eran nubes normales, era el inicio de la primavera y se percibía una mezcla clara de corrientes de diferentes tipos de temperatura y humedad. Parecía como si las nubes quisieran condensarse en lluvia pero la gran mole de cemento madrileña se lo impidiera.”

Probablemente fascinado por el espectáculo que tenía delante, Quesada se pone mitológico para contarnos que “entonces se desencadenó una lucha de titanes, la gigantesca nube azul oscura y muy baja comenzó a disolverse en su parte inferior y empezó a rozar los edificios creando formas espectaculares. Pero lo mejor estaba por llegar. El sol se puso en el punto más bajo del horizonte, que estaba despejado y tiñó de naranja toda la parte inferior del paisaje”.

“Era una sensación casi terrorífica, como si acabara de producirse una gigantesca explosión. Pero a la vez, era algo tan bello que no podía dejar de mirar. Me sentía atrapado en esa inmensidad. Tenía la cámara colgando del cuello y tardé un poco en reaccionar, pero al final tomé varias instantáneas y esta es una de ellas.”

En cuánto a los aspectos técnicos, Quesada explica que la técnica que utilizó fue muy simple: “Focal determinada por el único objetivo del que disponía, un Canon EF 50 mm f1.4. Cerré el diafragma hasta el punto de máxima definición que da el objetivo en todo el cuadro (f6.3). Expuse un poco por encima de la zona más clara del cuadro para que la nube no quedara demasiado oscura y no perdiera el color azul. Encuadré con una franja muy fina de edificios para que se percibiera el descomunal tamaño de la nube que ocupa casi toda la foto.”

Con un valor de sensibilidad ISO de 100, Quesada disparó varias fotos con su Canon EOS 5D Mark II a una velocidad de 1/25 segundos cámara en mano, sin trípode alguno.

“Fue un momento único y muy especial. No solo por lo que ocurrió en el cielo, sino también por lo que pasó cerca de mí, en la tierra. Allí tuvieron lugar momentos inolvidables, pero esa es otra historia…”


fotos de la misma categoría




comentarios (2)


  1. Alejandrop85 (4 de abril de 2012, 10:55 horas)

    Joder, qué colores más chulos. Parece el fin del mundo o algo parecido. Muy buena. Felicidades al autor.



  2. Ruben Ricardo Arteaga (5 de abril de 2012, 07:10 horas)

    Esta fotografía personalmente me llama la atención por dos motivos.Primero, estoy en presencia de un portento maravilloso,LA MADRE NATURALEZA, que la gran ciudad no obstante su grandiosidad no puede prevalecer. Se observa como diminuta, desvalida y a merced.En cuanto al segundo motivo,el autor,creo ,reparó perfectamente en lo que estoy señalando,no colocó la urbe,en ningún tercio como horizonte, solo la esbozó,diminuta,como si fuera una línea;importante,pero supeditada a lo magnífico,ese inmenso cielo que daría la impresión de acechar incierto.Este “contemplador” nos muestra, dice con precisión y lo transmite con emoción…,la misma que nos puede embargar a nosotros, al observarla.Mis respetos.



Mándanos un comentario

Es necesario estar registrado como usuario de CLH para publicar comentarios.

Si ya eres usuario de CLH, haz clic aquí para identificarte.
Si todavía no eres usuario de CLH, haz clic aquí para registrarte.