Pulp Art Book

27 abr
Pulp Art Book

Una estética setentera y cinematográfica a partes iguales, armas, desiertos y copiosas cantidades de película Polaroid caducada, bien sazonado todo ello con una buena dosis de psicodelia visual. Eso y mucho más es lo que ofrece la interesante y popular pareja formada por el fotógrafo y director de cine Neil Krug y la súper modelo Joni Harbeck.

En plena promoción del segundo volumen de su famoso libro Pulp Art Book, Krug y Harbeck, marido y mujer en la actualidad, llevan desde 2009 sacudiendo el universo Flickr con sus fotografías que evocan épocas ya pasadas. Y todo por una simple foto Polaroid que hicieron una noche cuando apenas se conocían.

“Nunca habíamos trabajado juntos”, explica Harbeck en una entrevista concedida al blog Feaverish Photography. “Una noche empezamos a hacer fotos con una cámara Polaroid, por pura diversión. Me puse un sombrero de plumas que yo misma me había fabricado y empecé a jugar con un cigarrillo. Y salió una foto increíble. La subimos al día siguiente en distintas redes sociales y la respuesta fue sorprendente. Continuamos haciendo fotos del mismo estilo y vimos que había un interés en ello, de modo que Neil sugirió que deberíamos hacer un libro con nuestros trabajos.”

Y así nació en 2010 el primer volumen de Pulp Art Book, un libro de 72 páginas repleto de imágenes con las que Krug homenajea a algunos de sus artistas favoritos como Fellini, Jodorowsky, Tanino Liberatore y Antonioni, entre otros. “Quería hacer algo al estilo de las ilustraciones y portadas de Robert McGinnis, pero no sabía cómo. Cuando vi la foto del sombrero de plumas supe que habíamos dado con la estética que buscaba, gracias a la película Polaroid”, explica este joven fotógrafo natural de la ciudad de Lawrence, en Kansas, Estados Unidos.

Huelga decir que la química que hay entre Joni Harbeck y Neil Krug es más que evidente y palpable en todas y cada una de las fotos en las que han trabajado juntos. La inspiración para crear un proyecto como Pulp Art Book viene, explican los autores, del aprecio y fascinación que ambos sienten por las expresiones artísticas y la vida social de los años 60 y 70.

“Las viejas carátulas de los discos, los pósteres de Giallo, las antiguas portadas de libros y el cine de serie B son algunos de los elementos que definen nuestro estilo para este proyecto”, explican Krug i Harbeck. “Al principio queríamos crear algo simple y sexy, pero a medida que avanzamos fueron apareciendo líneas argumentales. Queríamos capturar la esencia de esas décadas y expresarlas a nuestra manera.”

“El libro está dividido en distintas historias que van desde los spaghetti westerns hasta un homenaje a Bonnie y Clyde pasando por la lucha diaria de una ama de casa de los años 50.”

Tras el éxito cosechado con primer volumen de Pulp Art Book, Harbeck y Krug decidieron seguir por los derroteros de la fotografía con viejas cámaras Polaroid y película caducada y preparar una segunda entrega de su libro que se pondrá a la venta en junio de este año y que ya puede reservarse a través de su web.

Siguiendo la línea marcada por la primera entrega, el nuevo tomo cuenta con otras 72 páginas saturadas de viñetas con nuevos personajes interpretados otra vez en exclusiva por Harbeck. Todas las imágenes que ilustran este artículo pertenecen a este segundo libro.

Preguntado por el uso de películas Polaroid caducadas, Krug explica que “después de esa primera foto con el sombrero de plumas sabíamos que queríamos incorporar tanta película Polaroid como nos fuera posible.”

“Lo mejor de utilizar película Polaroid es esa satisfacción instantánea”, explica Krug en otra entrevista que hizo para la web We Heart. “Apuntas, disparas y tienes en unos pocos minutos una fotografía tangible a todo color. Cuando se trata de película caducada hay más posibilidades de obtener colores alterados, que se funden y se desvanecen y, en definitiva, de llevarte una buena sorpresa. Por no hablar de si la foto está bien enfocada y en el ángulo justo que buscabas. Además, el uso de película caducada para capturar nuestras inspiraciones se nos antojaba perfecto.”

Para preparar la imagen final, Krug explica que “siempre escaneamos las fotografías y las retocamos en cierta medida, una más que otras. La película Polaroid deja unos efectos y marcas que a veces nos apetecía conservar y a veces no.”

En cuanto al equipo utilizado para la creación de estos libros, Krug confiesa el uso de un sinfín de cámaras: Polaroid Land Automatic 100, Spectra ProCam, Mamiya 600 SE, One Step, SX-70, Lubitel 166 B, Holga, Colorburst 350, Pronto RF, i-zone, Brownie target Six-16, Exa Jhagee Dresden, Pentax Spotmatic, Regula Sprinty 300 y un buen puñado de modelos de Nikon y Canon.

Visto el trabajo de Krug y Harbeck (y otros fotógrafos con un mismo estilo) y el éxito que han cosechado, es más que evidente que la moda retro y vintage (lo que antes se llamaba “viejo”) ha venido para quedarse una buena temporada. Se ha propagado en la ropa que llevamos, en la música que escuchamos, en el cine que vemos y, con especial virulencia, en las fotos que hacemos. Que levante la mano aquel que no tenga entre las aplicaciones de su smartphone las Instagram o Hipstamatic de turno. ¿Nadie?

¿Pero quién o quiénes se inventan estas modas? ¿Son apasionados de épocas pasadas como Neil Krug y Joni Harbeck los que consiguen revivir estas estéticas? ¿O tiene razón Miranda (Meryl Streep) en la famosa escena del jersey cerúleo de la película El diablo viste de Prada cuando explica que los diseñadores seleccionan con años de antelación lo que acabaremos llevando todos?

Para estar al día de los trabajos de Neil Krug y Joni Harbeck nada como su página en Facebook, su cuenta en Flickr o a través de la página del libro Pulp Art Book también en Facebook.


fotos de la misma categoría




comentarios (2)


  1. Alejandrop85 (27 de abril de 2012, 08:49 horas)

    La primera foto (la grande) es alucinante. El resto está muy bien, pero esa primera es una auténtica pasada, de lo mejor que he visto hasta ahora, parece de una película.



  2. jeseibar (27 de abril de 2012, 18:16 horas)

    No se puede negar el aspecto lúdico necesario en ése afán de reproducir la apariencia estética del pasado. Me recuerda al neoclasicismo con su apelación al mundo griego. Si no fuera porque en ambos casos nos quedamos con una cáscara hueca mostraría más simpatía por éstos empeños. Porque una cosa es la estética de una forma de vida (pensamiento + obra + omisión) y otra una pose que pretende imitar otra auténtica del pasado. Algo así como inventarse las escamas artificiales para que las sirenas parezcan de verdad.
    Ah! bueno, si de lo que se trata es que lo bonito parezca bonito, pues retiro lo dicho, total la fotografía debe ser el reflejo del pensamiento tanto del fotógrafo como del observador y nadie es quien para categorizar la banalidad de nadie… y menos yo.



Mándanos un comentario

Es necesario estar registrado como usuario de CLH para publicar comentarios.

Si ya eres usuario de CLH, haz clic aquí para identificarte.
Si todavía no eres usuario de CLH, haz clic aquí para registrarte.