Buscando las luces del norte

06 abr
Buscando las luces del norte

“Durante los últimos cuatro años he viajado a Islandia en multitud de ocasiones (hasta cinco veces en una sola temporada), sin contar los dos años que pasé en la isla entre 2009 y 2011. Podría pensarse entonces que se ha convertido en algo casi rutinario para mí. Nada más lejos de la realidad. Cada vez que viajo a este país siento como si fuera la primera vez. Experimento la emoción y los nervios que preceden a la aventura, la incertidumbre de lo desconocido y la ansiedad por descubrir nuevos lugares y, por supuesto, las ganas de realizar un buen trabajo.”

La verdad que es que cuando se escucha a Enrique Pacheco hablar de sus viajes a Islandia, le entran ganas a uno de meter la cámara en una bolsa y subir al primer avión con destino a esta nórdica isla para vivir una auténtica aventura: “En este viaje al norte de Islandia que organicé junto a mi colega Juan Carlos Muñoz tuvimos la posibilidad de contemplar toda la crudeza y belleza del paisaje invernal del país, muy diferente a la cara más amable y preciosista de su estación veraniega.”

Pacheco nos explica que el motivo principal del viaje era fotografiar auroras boreales, aunque rápidamente todos los integrantes del grupo se dieron cuenta que cada rincón de esta isla merecía una parada fotográfica: “La primera en nuestro camino fue Hvítserkur, una maravillosa formación rocosa anclada cerca de la costa. Una especie de dragón petrificado según algunos, un doble arco de piedra según otros, una fantástica oportunidad para la fotografía de paisaje para todos.”

“Antes de llegar a nuestro principal destino, el lago Myvatn, tuvimos multitud de oportunidades de disfrutar del espectacular paisaje ártico, moldeado por la nieve y el viento, con sus caprichosas y originales formas, relieves y sombras. Toda una fuente de posibilidades de composición para el fotógrafo.”

“Ya en nuestro destino final, el famoso y colosal lago Myvatn, llegó la hora de explorar sus numerosas maravillas naturales. Una de ellas, probablemente la menos conocida, es la cueva de aguas termales llamada Grjótagjá. Se trata de un fantástico acontecimiento geológico bañado por aguas a más de 50 grados de temperatura que ofrece innumerables posibilidades fotográficas.”

Pese a que cualquier hora del día es buena para usar la cámara en Islandia, es durante la noche cuando aparece el principal objetivo de Pacheco y compañía, las auroras boreales: “Este fenómeno natural, que se da exclusivamente cerca de los polos del planeta, se debe al choque entre las partículas arrastradas por el viento solar y la atmósfera de la tierra.”

“Tal y como nos sucedió el año pasado, no pudimos elegir mejor momento para efectuar nuestro viaje ya que durante los días que estuvimos en Islandia hubo numerosas explosiones y tormentas solares. Claro está, eso se tradujo en unas auroras de una gran belleza e intensidad.”

“Pero esto no fue del todo casualidad ya que tanto en 2012 como en 2013 se prevé que se produzca la mayor actividad de auroras boreales de los últimos diez años”, nos explica Pacheco, para luego añadir que “Islandia es uno de los mejores sitios para fotografiar este fenómeno ya que debido a la corriente del golfo, sus temperaturas no son tan bajas como en otros países árticos. Además, y mucho más importante aún, sus paisajes no tienen parangón”.

“Tras varias noches contemplando auroras boreales y varios días descubriendo parajes imposibles, quisimos visitar el lago Myvatn (foto de portada del artículo) por última vez antes de emprender el camino de vuelta. Las formaciones rocosas casi fantasmagóricas de este lugar te hacen pensar en cómo fue su formación, en cómo llegaron hasta allí y en cómo la tierra y el fuego han esculpido el paisaje convirtiéndolo en un gigantesco museo al aire libre. Un museo en el que la tierra es el artista y nosotros unos meros visitantes.”

Para hacer la foto que encabeza este artículo, Enrique Pacheco utilizó una Canon EOS 5D Mark II equipada con un Canon EF 17-40 mm f4 L USM. Disparando en modo manual y con un valor de apertura de f16, Pacheco disparó durante 2 segundos a una distancia focal de 40 y con una sensibilidad ISO de 100.

Para el resto de imágenes que conforman su reportaje, el fotógrafo utilizó la ya citada cámara de Canon junto con la NEX-5N de Sony equipada con el objetivo E 16 mm f2.8 también de la marca nipona.


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comentarios (1)


  1. Alejandrop85 (6 de abril de 2012, 12:53 horas)

    Me encantaría visitar este país y pasar allí unos días explorando la tierra y fotografiándolo todo. Dan ganas de verdad de ir cuando se ven fotos así. He estado mirando más fotos y la formación rocosa esta de Hvítserkur es como para cagarse de acojonante. Un sitio que hay que visitar sin falta imagino porque las imágenes que he visto me han dejado sin palabras. Buen reportaje, aunque echo en falta más fotos.



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