Uno, dos, tres… ¡saltad!

15 mar
Uno, dos, tres… ¡saltad!

“Fue durante mis viajes por Asia cuando desarrollé la capacidad de explorar las relaciones familiares a través de la fotografía. Al intentar comprender lenguajes y culturas que me eran totalmente desconocidas me convertí en una infatigable y obstinada observadora. El idioma era una barrera insondable para mí y fue la fotografía quien me permitió establecer esos necesarios lazos comunicativos.”

Fue precisamente esa fascinación por la gente y su cultura la que llevó a la fotógrafa canadiense April Maciborka a viajar por todo el planeta con el fin de fotografiar a más de 100 familias en más de quince países distintos. Así recuerda el origen de su proyecto “Uno, dos, tres… ¡saltad!” su autora: “Empecé a comprender las relaciones entre familias al compararlas y contrastarlas entre ellas, con las que había conocido y con mi propia familia”.

“Cada cultura requería un cambio de estilo de vida independientemente de las diferencias en el idioma. Si no hubiera sido capaz de desarrollar estos lazos no me habría sido posible fotografiar a las familias tan fácilmente.”

“El proyecto ‘Uno, dos, tres… ¡saltad!’ empezó en 2005 y se alargó hasta 2010. Básicamente es una exploración fotográfica divertida y colorista de la gente, sus culturas y sus hábitats así como de sus dinámicas familiares y las relaciones entre los distintos miembros de una misma familia. Todos los retratos están hechos delante de las casas de las familias para así poder revelar algo más que lo evidente como la ropa, el entorno y la riqueza.”

“Antes de disparar, les decía como quien no quiere la cosa que debían cogerse de la mano y saltar en el aire cuando yo contara hasta tres. Las reacciones de las familias eran totalmente distintas en cada cultura. Algunos ignoraban mis órdenes, otros saltaban sin ningún problema y la mayoría me miraban como si lo que les acababa de decir fuera una soberana estupidez pero aún y así saltaban porque les parecía divertido.”

“Mi intención con esa simple instrucción no era otra que la de convertir en una auténtica tarea familiar lo que a priori parecía una simple pose para una foto normal y corriente. De este modo podía sacar a flote las verdaderas relaciones entre los miembros de una familia y profundizar mucho más en los roles de cada uno según la cultura en la que habían crecido. Cada vez que gritaba que saltaran conseguía revelar dinámicas familiares, personalidades individuales y culturas en varios niveles de consciencia.”

La foto que hoy nos ocupa fue tomada en 2005 y fue la primera de las decenas y decenas de imágenes que April Maciborka tomaría en los próximos años hasta completar su interesante y “familiar” proyecto.

“Los miembros de la familia Okada, de Osaka, Japón, fueron los primeros que me escucharon gritar lo de uno, dos, tres… ¡saltad! Siguieron mis instrucciones y yo pulsé el botón de mi Mamiya 645 cargada con una película Fuji NPH 400. Recuerdo que usé un objetivo de 45 mm e imagino que disparé con un valor de apertura de f11, aunque no estoy segura y no tengo manera alguna de saberlo. La velocidad debió ser de 1/200 segundos. Empecé el proyecto disparando con película y luego me pasé al formato digital.”

Cuando April ya había visitado más de diez países de Asia, su proyecto despertó el interés del Ontario Arts Council (Consejo de artes de Ontario) y consiguió una beca de 5.000 dólares para viajar a la India, África, Inglaterra y por todo Canadá para completar así su colección de retratos familiares.

Las fotos del proyecto “Uno, dos, tres… ¡saltad!” de April Maciborka han aparecido en publicaciones como PDN, Photolife, American Photo, Color y en la versión online de la revista National Geographic.


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comentarios (2)


  1. jorgelrm (15 de marzo de 2012, 13:57 horas)

    Me gusta la emoción pero no me gustan los cortados, tanto del brazo de la persona de la izquierda como de la persona de la derecha. Sin embargo el proyecto es interesante, intenta explorar la emoción desde un punto de vista diferente. Tal vez el uso de película no me parece el más adecuado, porque me imagino cuán difícil debe haber sido congelar en químico en ISO 100, tal vez por eso el uso de película con ISO 400 en esta imagen. El uso de digital tuvo que haber facilitado mucho las cosas, aunque se pierda resolución en el cambio.



  2. jeseibar (24 de marzo de 2012, 07:31 horas)

    Absolutamente acojonante! La idea y como llevarla a término. Me pregunto que tiene que haber una buena serie de tomas falsas.



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