Lavado de luz

30 ago

Doce del mediodía. El Sol en todo lo alto. La cámara preparada. Miramos, medimos… ¡clic! Un momento: lo que se ve en pantalla no es lo mismo que lo que aparece en el visor… La imagen ha salido blanca, como sobreexpuesta, apagada. Ha salido lavada.

El lavado es un defecto que se produce en las fotografías cuando la fuente luminosa está delante de la cámara y en una posición alejada del centro de la óptica (normalmente arriba). Los rayos luminosos inciden de forma oblicua en el objetivo, provocando una contaminación parásita y una reducción del contraste. El lavado es especialmente acusado en los negros, que tienden a perderse en diferentes tonos de gris. Pero puede presentarse en cualquier circunstancia.

Aunque un lavado es relativamente fácil de solucionar mediante retoque con un ligero -a veces no tan ligero- ajuste de niveles, es más interesante saber cómo evitarlo a pie de campo. Y trabajo que nos ahorramos.

Aunque a veces es muy sencillo identificar las luces parasitas -se pueden producir reflejos visibles a través del visor o la pantalla-, no son pocas las ocasiones en las que será nuestro buen ojo fotográfico el que determine si la escena a fotografiar es candidata o no a un lavado. Las pistas suelen ser sencillas: luz frontal y alta, tal como el sol a mediodía.

El remedio para el lavado es tan sencillo -y tan conocido- que hay un accesorio diseñado especialmente para él: el parasol. En efecto, esa pieza de plástico tantas veces olvidada, pocas valorada y casi siempre usada como protección antigolpes tiene la misión de evitar que la luz parásita se cuele hasta el sensor. Y ojo: lo consigue.

En caso de no disponer de parasol, siempre podemos recurrir a la práctica visera que es nuestra mano o al más avanzado recurso de fabricarnos un improvisado parasol con el folio más cercano.

© Luchitomario

La foto de arriba nos servirá de ejemplo. Firmada por Luchitomario, ofrece un agresivo contraluz, con el punto de luz situado arriba y a la derecha. Como se puede apreciar, los tonos que deberían ser negros son grises. Pero en la imagen inferior, pasada por un pequeño ajuste de niveles, todo ha cambiado. Mucho cuidado al retocar digitalmente, puesto que, como se aprecia en la foto de abajo, el ajuste de niveles puede tener un efecto secundario que no ocurre si usamos un parasol: el detalle en las sombras puede perderse.



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