La velocidad adecuada

05 ago

Todo aquel que haya tenido una cámara en las manos conoce lo atractivo de las velocidades de obturación muy altas. Capturar en una imagen fija lo que ocurre en un instante es abrir a nosotros un mundo tan cercano como desconocido, un mundo que pasa por nuestras narices sin que nos demos cuenta. Es frecuente, sobre todo en los fotógrafos menos experimentados, tender a exagerar la velocidad cuando fotografiamos objetos que se mueven, olvidando que muchas veces en el movimiento está la gracia de la imagen.

No, no hablamos en este caso de exposiciones largas. Ya vimos en otro post anterior lo interesante que es jugar con el obturador abierto muchos segundos. Lo que hoy vamos a explicar es la diferencia entre un objeto que se mueve y otro con movimiento… y como combinar ambas cosas en un solo clic.

Mirad esta foto de abajo firmada por Diego Andrés Sánchez y que lleva por título ‘A la sombra de un helicóptero’. Nos sirve de ejemplo. La toma, espectacular por sí misma, nos ofrece un vuelo acrobático de helicópteros de los que dejan boquiabiertos… pero algo falla. En efecto: las hélices. Cuando miramos a un helicóptero a ojo desnudo no vemos una hélice inmóvil, vemos una estela que gira; sabemos que hay una pala, si, pero lo que vemos es un difuso movimiento. En esta fotografía no hay movimiento, no hay fuerza… casi parece una maqueta.

Lo complicado de fotografiar una escena en la que hay dos movimientos -en este caso el helicóptero que se desplaza en el espacio y las hélices que giran sobre su eje- es encontrar la velocidad adecuada para ambos. En el caso que nos ocupa, una velocidad demasiado alta congela el helicóptero pero también las hélices, pero una demasiado baja dejará la estela de las palas, si, pero también nos arriesgamos a trepidar la fotografía. Es una elección difícil que, por si fuera poco, tenemos que tomar en un instante.

Lo primero que hay que tener en cuenta cuando nos enfrentemos a esta situación es la velocidad mínima a la que podemos disparar. De nada sirve que necesitemos disparar a 1/10 de segundo si nuestro pulso no da tanto de sí.

Deberemos valorar la distancia focal de trabajo, la presencia o no de estabilización y si estamos utilizado un monopié o algún sistema análogo de sujeción. Por regla general nuestra velocidad mínima será 1 dividido por la distancia focal; al resultado le aplicaremos los pasos de estabilización que tengamos en nuestro cuerpo o lente.

Así, por ejemplo, si estamos tirando con un 200 mm estabilizado de dos pasos nuestra velocidad mínima teórica será 1/50 de segundo… en teoría. Si a pesar de todo la velocidad mínima resultante es aún demasiado elevada un pequeño ‘truco’ es abrir angular para ganar algo de estabilidad -a menor focal más difícil es trepidar la imagen-, aceptando la necesidad de un posterior recorte.

Una vez identificada nuestra velocidad mínima debemos preguntarnos ¿es necesaria? Hay ocasiones que, en efecto, debemos disparar lo más lentamente posible, pero no siempre. Un disparo demasiado lento hace difícil seguir al objeto -en nuestro caso el helicóptero que, recordemos se mueve por el cielo- y podría distorsionar tanto al elemento principal como el fondo y es posible que queramos que este se vea.

Así pues nuestra elección final vendrá dada por tres decisiones. Veamos como resultaría en nuestro ejemplo. La primera elección sería elegir una velocidad suficiente para no congelar las aspas, probablemente hasta 1/80. La segunda una velocidad suficiente para no trepidar la fotografía, no menos de, seguramente, 1/50. La tercera una obturación adecuada para seguir al helicóptero sin que este salga movido, es probable que hablemos de 1/60 de segundo como velocidad más lenta.

¿Cuál es el resultado? Pues como rezan los números hablamos de entre 1/50 y 1/80, digamos 1/60 como término medio sobre el papel. ¿Cuál fue la velocidad de obturación de la imagen tomada por Diego Andrés Sánchez? 1/1000.

Como veis realizar este tipo de fotografías es complejo. Múltiples factores tienen que coincidir en un punto que de equilibrio. Si nos pasamos o nos quedamos cortos en cualquiera de ellos nuestra foto se va al traste. Y eso que en esta ocasión no entra en juego un diafragma en particular que si no…



comentarios (1)


  1. fotodonto@hotmail.com (7 de agosto de 2011, 15:14 horas)

    Realmente la foto la realice a esa velocidad por diferentes factores, la distancia focal era una de ellas, puesto que el lente no posee estabilizador y no podía arriesgarme a perder ese momento. Igual que bien que se realicen está clase de debates frente a una foto, esto permite el aprendizaje. Mil gracias por tomarla como ejemplo



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