Último vuelo
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“Un sábado de esta última primavera estaba haciendo fotos al cerezo en flor del jardín de casa de mis padres. Cuando, de repente, se aproximó un gorrión con intención de posarse. En seguida me dí cuenta que al pobre gorrión le pasaba algo raro. La maniobra de aproximación a una de las ramas, no la hizo con la gracia habitual de los pájaros. El gorrión consiguió posarse en la rama poco más de un par de segundos cuando de repente cayó de espalda. En ese instante realicé el disparo en ráfaga y el gorrión cayó al suelo muerto. Nunca había pensado en como mueren los pájaros de forma natural”. Esa es la historia que nos envía un fotógrafo llamado Jordi Grasiot Ruiz. Una relato emocionante que hace que veamos la foto desde un punto de vista diferente. Podemos ver más fotografías de Jordi en su cuenta de Flickr.
De los aspectos técnicos podemos resaltar que la cámara empleada es una Canon EOS 450D con un objetivo 17-70 mm. La velocidad de disparo es de 1/250, la abertura de diafragma de f/9, la sensibilidad se estableció en 100 ISO y la distancia focal en 70 mm. El autor nos comenta que el encuadre, el ajuste de balance de blancos y de tonos los realizó con Lightroom. Con ese procesado buscó dar un carácter un poco más dramático a la fotografía.

















