Mucho… mucho tiempo

13 feb

Las exposiciones largas son, probablemente, una de las técnicas menos explotadas y más injustamente desplazadas del panorama fotográfico. La culpa de gran parte de ese destierro no la tiene su complejidad, porque en realidad es una técnica sencilla, sino que requiere cierta paciencia y preparación, lo que la aleja de la espontaneidad que tienen otros tipos de fotografía, como los disparos a gran velocidad, la técnica opuesta.

Sojora nos dejó recientemente un ejemplo de fotografía de calidad utilizando exposiciones largas. No se complicó la vida: una escena sencilla, un poco de iluminación creativa y un pelín de paciencia. No es difícil, y en su explicación publicada queda demostrado. Entonces, ¿por qué tira tanto para atrás experimentar con las exposiciones largas?

Foto: Sojora

Como decía, el principal problema de las fotografías con exposiciones largas son que requieren cierta preparación y un poco de cuidado. Veamos cómo realizarlas.

Lo primero es la preparación. Aunque todas las fotografías se pueden improvisar, una imagen de larga exposición es muchísimo menos dada a ello si se quieren obtener buenos resultados. Hay que colocar correctamente la cámara para que quede fija (no es imprescindible un trípode, pero sí que la cámara no vibre). El remedio casero suele ser quitarse el abrigo y usarlo como improvisado saco terrero. Para evitar las siempre molestas vibraciones, que en ese tipo de fotografía se notan mucho, es recomendable usar además un disparador remoto o, en su defecto, el disparo retardado de diez segundos.

Lo segundo es  pensar un poco antes de disparar. En una foto de alta velocidad hay que tener en cuenta que lo que vemos no es lo que va a salir; con un poco de ojo podemos fotografiar cosas que a simple vista no vemos o, por el contrario, ocultar elementos que nos molestan. Así, por ejemplo, una exposición  tirada por la noche nos permite -si lo hacemos bien- ver el firmamento en todo su esplendor, mientras que una correcta exposición larga tomada a pleno sol puede quitarnos de la vista algunos molestos coches que afean nuestro paisaje.

Pero, sin duda, el elemento más complejo de la fotografía con exposiciones largas es la iluminación. Sí, ya sé que es el elemento clave en toda fotografía, pero en ese caso lo es más aún porque no sólo ignoramos completamente cómo va a resultar la imagen, sino porque cualquier fuente luminosa que tenga movimiento dejará una estela totalmente visible en ella.

Foto: Chem On

En cualquier caso, todo depende, como siempre, del uso que le demos. Las estelas son un recurso estupendo para hacer figuras luminosas o escribir palabras (haced la prueba con una bengala…) y no está nada mal la técnica conocida como ‘light painting’, que consiste en pintar con luz utilizando una fuente de luz puntual (una linterna, un mechero o similar) para ir dibujando las zonas que se quieren iluminar, como si estuviéramos pintando sobre un lienzo con un pincel.

Ciertamente, trabajar con largas exposiciones es de las disciplinas fotográficas más simples, pero con un poco de práctica y paciencia… ¡es de las más agradecidas!



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