Sin título
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- Fotógrafo: Antonio |
- Editor: Ramón Peco |
- Categoría: Analógico, Blanco y negro, Gente
Como si se tratase de un duelo fotográfico Antonio, un fotógrafo que prefiere no revelar su identidad, nos explica así la motivación que le ha llevado a enviar la foto y la historia que hay detrás de ella: “la foto de Rafa García me ha impulsado a subir ésta, y juro por mis muertos que no volveré a tropezar dos veces en la misma piedra. La imagen tiene sus buenos 30 años. Está hecha con una Konica TC que no conservo y, por el grano lentejero que presenta la copia, diría que la película era una Kodak TRI-X Pan 400. La foto tiene alguna semejanza con la de los mineros. Me temo que fue hecha bajo la ‘inspiración’ de lo que por aquél entonces había leído en ‘La Camara Lúcida’ de Barthes. El paradigma era August Sander ¡como no! Sólo que la foto, que es una foto fallida se mire como se mire, tampoco se ajusta del todo a ese paradigma. Tal vez por ello no ha dejado de torturarme durante estos 30 años. Bien.
La familia de hindúes está posando para un fotógrafo que estaba a la izquierda y que no sale en la foto. El fotógrafo está ausente/presente. El patriarca está apoyado sobre una papelera con una publicidad de una casa de máquinas de escribir, ‘el 7′, que los más viejos del lugar (Madrid) tal vez recuerden. Y encima de esta publicidad, una convocatoria para una vigilia nocturna de la virgen.
Todavía hoy sigo preguntándome qué me hizo encuadrar de esa manera: ¿la casualidad o la inspiración Mariana? Es evidente que cuando miré por el visor la chica de la moto no estaba ahí, pues pasaba a toda leche y debió colarse en el preciso instante en que apreté el disparador. Dudo que en la foto que hizo el fotógrafo familiar saliera la chica, pues estaba justo detrás de la escena. Yo tampoco la vi en principio, apareció después de imprevisto cuando metí el papel en la cubeta. Pues bien, el fotógrafo está ausente/presente y por partida doble, pero lo que la cámara le hurtó a él, me lo concedió a mí. Es como si yo me hubiera convertido en un apéndice suyo. A mí me fue dado contemplar lo que había en la trastienda de esa escena: la mirada de desprecio de la chica que tal vez escondía alguna actitud hacia los extranjeros poco confesable. La cámara puede engañar pero a ella no se la engaña”.

















Ja, ja, ja, Antonio, me ha hecho mucha gracia tu historia. ¡Y tu guiño! Pero… ¿sabes lo primero que he pensado cuando he visto la foto? ¡Que estaba hecha en la India! La chica de la moto tiene un aire hindú, ¿no? Al menos, a mí me lo ha parecido. Sólo al cabo de unos segundos he reconocido las verjas de Cibeles. Me encanta que llames la atención sobre los carteles, es muy Weege. Y celebro también que invoques el poder inspirador de las vigilias. Hace tres o cuatro semanas estuve comprando en un supermercado de Murcia y escuché por megafonía: “En cuaresma, el mejor bacalao se compra en Mercadona”.
Hablando de celebraciones litúrgicas, la grandeza de los mineros ha sabido explicitarla a la perfección el compa de nombre impronunciable. Yo tuve esa inspiración pero no supe verbalizarla. Divinar al pueblo. Con sólo 3 palabras está todo dicho.
¿Y qué decir del perro? Creo que sin el perro tirando del cordón de algún zapato escondido la foto no sería la misma. Rompe cualquier pretensión de “posado” que alguno pudiera intentar ver en ella. ¡Qué cosas, subo una foto y acabo hablando de la tuya je je je
Cuanto más veo esa foto más de Pulitzer me parece…
un saludo, y recuerdos de SanPancracio
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¡Divinizar al pueblo!
La reivindicación, la risotada infinita de los parias.